Grandes series: Fails
¡Vaya! Hacía mucho, pero que mucho tiempo, que no escribía sobre fails. Bueno... podríamos dejarlo en que hacía mucho que no escribía tan seguido, jejeje!
Para ser sincero, los fails ocurren a diario en mi vida. Es más, soy un imán para los contratiempos. Incluso podría dedicar un blog monotemático a los fails, pero ya se sabe que el exceso aburre. Así que os cuento los más gordos, o los que más gracia me hagan.
Pues bien. El fail del que os hablo hoy comenzó a gestarse este viernes pasado en el momento en que decidimos utilizar el tran
sporte público.

Nubosidad Variable y yo habíamos quedado en Valladolid con Kunoichi para ver una exposición fotográfica de Lynn Stern (hace fotografía abstracta. Tenía curiosidad por conocer este estilo. Ahora ya no. O sea, que la exposición me dejó "frozen"). Yo a Valladolid también la llamo "Minimadrid", porque también está siempre en obras y el tráfico es chungo. Por esta razón decidimos usar el transporte público.
El caso es que después de ver la exposición y dar unos paseos, estábamos ba
stante entumecidos. La niebla no se había levantado en todo el día, y el frío húmedo fastidiaba mucho. Decidimos tomar algo y entrar en calor. NV pensó que sería una buena idea enseñarme unos bares que seguro me encantarían. Pues sí. Acertó de pleno. Pero ocurrió algo terrible.
Estábamos tan enfrascados en nuestras conversaciones, que cuando nos dimos cuenta de la hora, ya nos resultaba imposible coger el último tren. ¡¡Mierda!! (primer fail) Para redondear la jugada, daba la casualidad de que el novio de NV tenía que trabajar de noche y no podía venir a buscarnos. Y es que el siguiente tren era a las 7 am.
Como se suele decir, from lost to the river, o sea, de perdidos al río. Así que volvimos a llamar a Kunoichi, de la que ya nos habíamos despedido, y nos dedicamos a hacer tiempo hasta el siguiente tren visitando los numerosos y variados bares de Valladolid. La no
che fue muy divertida, realmente. Me ocurrieron cosas inverosímiles, como por ejemplo que una camarera me sonreía y me guiñaba el ojo (aunque luego me di cuenta de que se lo hacía a todo el que entraba en el bar, puro marketing!). O que después de 30 años alguien volvió a cogerme en brazos (hacía mucho que no despegaba los dos pies del suelo simultáneamente!!). O el momento en que me encontré bailando pogo/ska rodeado por una banda de ninjas (totalmente cierto, no me lo estoy inventando!!). Pero bueno, esas son historietas que no pintan nada ahora mismo.
Se aproximaban las 7 de la mañana. NV y yo nos dirigimos a la estación de trenes.

Como llegamos justitos de tiempo, el malvado señor de la taquilla nos indicó que fueramos directamente al tren porque estaba a punto de salir, que el revisor nos vendería el billete in situ. Y así hicimos. Lo cogimos por los pelos. El vagón estaba lleno de púberes y pre-púberes un pelín alcoholizados y con el volumen de sus gritos al máximo. Pero nos daba igual, porque ya estábamos de camino a casa. Llegó el señor revisor y, atención que viene el fail gordo, nos dispusimos a comprar los billetes.
-Hola, buenos días. ¿Nos da dos billetes para Villabotijos?
-Eeeh... Pues veréis, chicos: este tren no para en Villabotijos...
-Sí, sí! Sí que para!
-Eeeeh... No, no para - dijo el con la típica sonrisa de "vaya dos gilipollas!"
-Que sí, hombre! Que lo pone en el horario! - dijo NV mientras sacaba su horario del bolso.
-Bueno, no voy a saber yo si para o no para en Villabotijos....
-Mire, mire! - le indicaba NV agitando su raído horario de trenes.
-¡Ah! Pues sí que lo pone! - contesta incrédulo el revisor. Conmocionado, comienza a dar vueltas con sumo cuidado al raído horario de trenes de NV, temeroso de que se desintegrase entre sus manos. Tras examinarlo, el revisor, sonriendo con satisfacción, devolvió el "pergamino" a NV, a la vez que exclamaba:
-¡Cómo no os ibais a confundir! Pero si este horario es del 2007!!!!
failfailfailfailfailfailfailfailfailfailfailfailfailfailfailfailfail
Finalmente, conseguimos llegar a nuestras respectivas casas, bastante más tarde de lo esperado. Me arrastré hasta la cama, y dormí tres horillas hasta la hora de levantarme para ir a trabajar. Así es la vida. Un cúmulo de fails...
